Josemaría Escrivá de Balaguer. Fundador del Opus Dei - Opus Dei: Vida y mensaje del fundador, san Josemaría Escrivá de Balaguer. Testimonios sobre el Opus Dei. Un camino de santidad en el trabajo y la vida ordinaria http://www.es.josemariaescriva.info/ <![CDATA[¿La santidad es para mí?]]> Nos ha elegido en él, antes de la creación del mundo, para que fuéramos santos e irreprochables en su presencia, por el amor. San Pablo, en la Carta a los Efesios, 1,4

Todo por amor

¡Todo por Amor! Este es el camino de la santidad, de la felicidad.
Afronta con este punto de mira tus tareas intelectuales, las ocupaciones más altas del espíritu y las cosas más a ras de tierra, ésas que necesariamente hemos de cumplir todos, y vivirás alegre y con paz.
Forja , 725

La santidad personal no es una entelequia, sino una realidad precisa, divina y humana, que se manifiesta constantemente en hechos diarios de Amor.
Forja , 440

Fíjate bien: hay muchos hombres y mujeres en el mundo, y ni a uno solo de ellos deja de llamar el Maestro.
Les llama a una vida cristiana, a una vida de santidad, a una vida de elección, a una vida eterna.
Forja , 13

Hoy he vuelto a rezar lleno de confianza, con esta petición: Señor, que no nos inquieten nuestras pasadas miserias ya perdonadas, ni tampoco la posibilidad de miserias futuras; que nos abandonemos en tus manos misericordiosas; que te hagamos presentes nuestros deseos de santidad y apostolado, que laten como rescoldos bajo las cenizas de una aparente frialdad...
—Señor, sé que nos escuchas. Díselo tú también.
Forja , 426

Con alegría de vivir
La santidad tiene la flexibilidad de los músculos sueltos. El que quiere ser santo sabe desenvolverse de tal manera que, mientras hace una cosa que le mortifica, omite —si no es ofensa a Dios— otra que también le cuesta y da gracias al Señor por esta comodidad. Si los cristianos actuáramos de otro modo, correríamos el riesgo de volvernos tiesos, sin vida, como una muñeca de trapo.
La santidad no tiene la rigidez del cartón: sabe sonreír, ceder, esperar. Es vida: vida sobrenatural.
Forja, 156

Admira la bondad de nuestro Padre Dios: ¿no te llena de gozo la certeza de que tu hogar, tu familia, tu país, que amas con locura, son materia de santidad?
Forja, 689

Santificar el propio trabajo no es una quimera, sino misión de todo cristiano...: tuya y mía.
—Así lo descubrió aquel ajustador, que comentaba: “me vuelve loco de contento esa certeza de que yo, manejando el torno y cantando, cantando mucho —por dentro y por fuera—, puedo hacerme santo...: ¡qué bondad la de nuestro Dios!”
Surco, 517

¡Hay que moverse, hijos míos, hay que hacer! Con valor, con energía, y con alegría de vivir, porque el amor echa lejos de sí el temor (cfr. 1 Jn 4, 18), con audacia, sin timideces (...). Tenéis que huir tanto de la actitud del intrépido que todo lo ve fácil, porque cree que le sobran energías, como del encogimiento del tímido, que todo lo ve con dificultad insuperable, porque cree que no tiene fuerzas.
Pero no olvidéis que, si se quiere, todo sale: Deus non dénegat grátiam; Dios no niega su ayuda, al que hace lo que puede. Carta 6-V-1945, n. 44

Más consigue aquél que importuna más de cerca... Por eso, acércate a Dios: empéñate en ser santo.
Surco, 648

¿Y los defectos, las caídas, los pecados?

La santidad está en la lucha, en saber que tenemos defectos y en tratar heroicamente de evitarlos. La santidad —insisto— está en superar esos defectos..., pero nos moriremos con defectos: si no, ya te lo he dicho, seríamos unos soberbios.
Forja, 312

“Usted me dijo que se puede llegar a ser «otro» San Agustín, después de mi pasado. No lo dudo, y hoy más que ayer quiero tratar de comprobarlo”.
Pero has de cortar valientemente y de raíz, como el santo obispo de Hipona.
Surco, 838

La santidad consiste precisamente en esto: en luchar, por ser fieles, durante la vida; y en aceptar gozosamente la Voluntad de Dios, a la hora de la muerte.
Forja, 990

La santidad se alcanza con el auxilio del Espíritu Santo —que viene a inhabitar en nuestras almas—, mediante la gracia que se nos concede en los sacramentos, y con una lucha ascética constante.
Hijo mío, no nos hagamos ilusiones: tú y yo —no me cansaré de repetirlo— tendremos que pelear siempre, siempre, hasta el final de nuestra vida. Así amaremos la paz, y daremos la paz, y recibiremos el premio eterno.
Forja, 429

En tu vida hay dos piezas que no encajan: la cabeza y el sentimiento.
La inteligencia —iluminada por la fe— te muestra claramente no sólo el camino, sino la diferencia entre la manera heroica y la estúpida de recorrerlo. Sobre todo, te pone delante la grandeza y la hermosura divina de las empresas que la Trinidad deja en nuestras manos.
El sentimiento, en cambio, se apega a todo lo que desprecias, incluso mientras lo consideras despreciable. Parece como si mil menudencias estuvieran esperando cualquier oportunidad, y tan pronto como —por cansancio físico o por pérdida de visión sobrenatural— tu pobre voluntad se debilita, esas pequeñeces se agolpan y se agitan en tu imaginación, hasta formar una montaña que te agobia y te desalienta: las asperezas del trabajo; la resistencia a obedecer; la falta de medios; las luces de bengala de una vida regalada; pequeñas y grandes tentaciones repugnantes; ramalazos de sensiblería; la fatiga; el sabor amargo de la mediocridad espiritual... Y, a veces, también el miedo: miedo porque sabes que Dios te quiere santo y no lo eres.
Permíteme que te hable con crudeza. Te sobran “motivos” para volver la cara, y te faltan arrestos para corresponder a la gracia que El te concede, porque te ha llamado a ser otro Cristo, «ipse Christus!» —el mismo Cristo. Te has olvidado de la amonestación del Señor al Apóstol: “¡te basta mi gracia!”, que es una confirmación de que, si quieres, puedes.
Surco, 166

Tanto tendrás de santidad, cuanto tengas de mortificación por Amor.
Forja,1025

Santidad y trabajo
Las tareas profesionales —también el trabajo del hogar es una profesión de primer orden— son testimonio de la dignidad de la criatura humana; ocasión de desarrollo de la propia personalidad; vínculo de unión con los demás; fuente de recursos; medio de contribuir a la mejora de la sociedad, en la que vivimos, y de fomentar el progreso de la humanidad entera...
—Para un cristiano, estas perspectivas se alargan y se amplían aún más, porque el trabajo —asumido por Cristo como realidad redimida y redentora— se convierte en medio y en camino de santidad, en concreta tarea santificable y santificadora.
Forja, 702

La santidad no consiste en grandes ocupaciones. —Consiste en pelear para que tu vida no se apague en el terreno sobrenatural; en que te dejes quemar hasta la última brizna, sirviendo a Dios en el último puesto..., o en el primero: donde el Señor te llame.
Forja, 61

Mira, hasta humanamente, conviene que no te lo den todo resuelto, sin trabas. Algo —¡mucho!— te toca poner a ti. Si no, ¿cómo vas a “hacerte” santo?
Surco, 113

Al predicar que hay que hacerse alfombra en donde los demás pisen blando, no pretendo decir una frase bonita: ¡ha de ser una realidad!
—Es difícil, como es difícil la santidad; pero es fácil, porque —insisto— la santidad es asequible a todos.
Forja,562




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<![CDATA[Madre del Amor Hermoso]]> He encomendado vuestros amores a Santa María, Madre del Amor Hermoso.
Conversaciones, 121

Yo soy la Madre del amor hermoso, nos recuerda hoy Santa María. Lección de amor hermoso, de vida limpia, de un corazón sensible y apasionado, para que aprendamos a ser fieles al servicio de la Iglesia. No es un amor cualquiera éste: es el Amor. Aquí no se dan traiciones, ni cálculos, ni olvidos. Un amor hermoso, porque tiene como principio y como fin el Dios tres veces Santo, que es toda la Hermosura y toda la Bondad y toda la Grandeza.
Amigos de Dios, 277

El noviazgo
¿No sabíais que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, que habéis recibido de Dios, y que no os pertenecéis?(1 Cor 6, 19) . ¡Cuántas veces, ante la imagen de la Virgen Santa, de la Madre del Amor Hermoso, responderéis con una afirmación gozosa a la pregunta del Apóstol!: Sí, lo sabemos y queremos vivirlo con tu ayuda poderosa, oh Virgen Madre de Dios.
Quise regalar a la Universidad de Navarra una imagen de Santa María, Madre del Amor Hermoso: para que los chicos y las chicas, que frecuentan los cursos de aquellas Facultades, aprendieran de Ella la nobleza del amor, también del amor humano.
Conversaciones, 105

El noviazgo debe ser una ocasión de ahondar en el afecto y en el conocimiento mutuo. Y, como toda escuela de amor, ha de estar inspirado no por el afán de posesión, sino por espíritu de entrega, de comprensión, de respeto, de delicadeza.
Conversaciones, 105

El matrimonio
Digo constantemente, a los que han sido llamados por Dios a formar un hogar, que se quieran siempre, que se quieran con el amor ilusionado que se tuvieron cuando eran novios. Pobre concepto tiene del matrimonio —que es un sacramento, un ideal y una vocación—, el que piensa que el amor se acaba cuando empiezan las penas y los contratiempos, que la vida lleva siempre consigo. Es entonces cuando el cariño se enrecia. Las torrenteras de las penas y de las contrariedades no son capaces de anegar el verdadero amor: une más el sacrificio generosamente compartido. Como dice la Escritura, aquae multae —las muchas dificultades, físicas y morales— non potuerunt extinguere caritatem (Cant 8, 7), no podrán apagar el cariño.
Conversaciones, 91

¿Matrimonio a prueba? ¡Qué poco sabe de amor quien habla así! El amor es una realidad más segura, más real, más humana. Algo que no se puede tratar como un producto comercial, que se experimenta y se acepta luego o se desecha, según el capricho, la comodidad o el interés.
No puedo dejar de rezar mucho por ellos, amarlos con toda mi alma, y tratar de hacerles comprender que siguen teniendo abierto el camino del regreso a Jesucristo: que podrán ser santos, cristianos íntegros, si se empeñan, porque no les faltará ni el perdón ni la gracia del Señor. Sólo entonces comprenderán bien lo que es el amor: el Amor divino, y también el amor humano noble; y sabrán lo que es la paz, la alegría, la fecundidad.
Conversaciones, 105

La castidad
La castidad —no simple continencia, sino afirmación decidida de una voluntad enamorada— es una virtud que mantiene la juventud del amor en cualquier estado de vida. Existe una castidad de los que sienten que se despierta en ellos el desarrollo de la pubertad, una castidad de los que se preparan para casarse, una castidad de los que Dios llama al celibato, una castidad de los que han sido escogidos por Dios para vivir en el matrimonio.
Con respecto a la castidad conyugal, aseguro a los esposos que no han de tener miedo a expresar el cariño: al contrario, porque esa inclinación es la base de su vida familiar. Lo que les pide el Señor es que se respeten mutuamente y que sean mutuamente leales, que obren con delicadeza, con naturalidad, con modestia. Les diré también que las relaciones conyugales son dignas cuando son prueba de verdadero amor y, por tanto, están abiertas a la fecundidad, a los hijos.
Cuando la castidad conyugal está presente en el amor, la vida matrimonial es expresión de una conducta auténtica, marido y mujer se comprenden y se sienten unidos; cuando el bien divino de la sexualidad se pervierte, la intimidad se destroza, y el marido y la mujer no pueden ya mirarse noblemente a la cara.
Es Cristo que pasa, 25

Creados para amar
No hay más amor que el Amor!
Camino, 417

Si el Amor, aun el amor humano, da tantos consuelos aquí, ¿qué será el Amor en el cielo?
Camino, 428

La oración contemplativa surgirá en vosotros cada vez que meditéis en esta realidad impresionante: algo tan material como mi cuerpo ha sido elegido por el Espíritu Santo para establecer su morada…, ya no me pertenezco…, mi cuerpo y mi alma mi ser entero son de Dios… Y esta oración será rica en resultados prácticos, derivados de la gran consecuencia que el mismo Apóstol propone: glorificad a Dios en vuestro cuerpo(1 Cor 6, 20)
Conversaciones, 121

No lo dudes: el corazón ha sido creado para amar. Metamos, pues, a Nuestro Señor Jesucristo en todos los amores nuestros. Si no, el corazón vacío se venga, y se llena de las bajezas más despreciables.
Surco, 800

“¡Influye tanto el ambiente!”, me has dicho. —Y hube de contestar: sin duda. Por eso es menester que sea tal vuestra formación, que llevéis, con naturalidad, vuestro propio ambiente, para dar “vuestro tono” a la sociedad con la que conviváis. —Y, entonces, si has cogido este espíritu, estoy seguro de que me dirás con el pasmo de los primeros discípulos al contemplar las primicias de los milagros que se obraban por sus manos en nombre de Cristo: “¡Influimos tanto en el ambiente!”
Camino , 376]]>
<![CDATA[Yo vivo porque estoy enamorado]]> San Josemaría habla del amor humano y del divino: "Que enloquezcas de amor. Un amor puro y limpio"]]> <![CDATA[Santa María de la Paz, un lugar de oración]]> Los restos sagrados de San Josemaría reposan en Roma, en la Iglesia de Santa María de Paz. Son muchos los que acuden para pedirle ayuda o para agradecer su intercesión.

Folleto informativo con mapa para descargar

El cuerpo de san Josemaría reposa en una urna situada bajo el altar de la Iglesia de Santa María de la Paz. Millones de personas en todo el mundo acuden a San Josemaría para solicitar a Dios nuestro Señor gracias de toda clase. Y son muchos quienes se acercan hasta la Iglesia Prelaticia para seguir pidiendo o para agradecer las gracias recibidas por su intecersión.

La devoción de Mons. Escrivá de Balaguer a la Virgen es la razón del título de la iglesia y de la imagen que la preside. La pintura, obra de Manuel Caballero, se puso a la veneración de los fieles el 18 de diciembre de 1959.

El altar del templo está situado bajo un pequeño baldaquino, siguiendo la costumbre de tantas iglesias romanas. En el vestíbulo de acceso se encuentra una imagen de la Virgen María, Madre del Amor Hermoso. En el atrio se contempla la pila bautismal donde fue bautizado San Josemaría el 13 de enero de 1902. Fue donada por el Obispo y el Capítulo de la Catedral del Barbastro, su ciudad natal.

En la cripta está enterrado el Beato Álvaro del Portillo (1914-1994), Obispo y primer sucesor de San Josemaría al frente del Opus Dei.

En esa misma cripta está enterrada Carmen Escrivá, hermana del fundador; y se ha enterrado en ella recientemente a la primera numeraria auxiliar del Opus Dei, Dora del Hoyo.

Allí se encuentran la Capilla del Santísimo y los confesionarios. San Josemaría predicó con incansable celo la necesidad de frecuentar los sacramentos de la Reconciliación y la Eucaristía, dones de Dios a sus hijos los hombre, fuente de paz y de alegría imperecedera.

"Santa María es —así la invoca la Iglesia— la Reina de la paz. Por eso, cuando se alborota tu alma, el ambiente familiar o el profesional, la convivencia en la sociedad o entre los pueblos, no ceses de aclamarla con ese título: “Regina pacis, ora pro nobis!” —Reina de la paz, ¡ruega por nosotros! ¿Has probado, al menos, cuando pierdes la tranquilidad?... —Te sorprenderás de su inmediata eficacia"
(San Josemaría Escrivá de Balaguer).


Horarios, datos útiles y mapa de Roma

Lunes 11 y martes 12 de julio estará cerrada de 14:00 a 17:00.

Santa María de la Paz, Iglesia Prelaticia del Opus Dei
Viale Bruno Buozzi, 75 — 00197 Roma
Teléfono: 06-808961
Horario: Abierto de 8:30 a 20:25 (de las 14.00 a las 17.00, entrada por Via di Villa Sacchetti, 36)


Misas: todos los días a las 8.30, a las 12.00 y a las 19.30

Durante julio y agosto no habrá Misa de 19:30.

Confesiones: en italiano, inglés, castellano, francés, alemán y portugués.

Si un grupo quiere avisar su llegada con antelación, o si un sacerdote desea celebrar la Santa Misa, puede llamar por teléfono.


Para acceder a Santa María de la Paz, como en las demás iglesias romanas, se debe vestir respetuosamente: la costumbre local requiere rodillas y hombros cubiertos.



Teléfonos útiles
- Ayuntamiento de Roma: 060606 (información)
- Aeroporti di Roma (Fiumicino y Ciampino): 06-65951 (central)
- Radio taxi: 06-3570; 06-4994; 06-8822
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<![CDATA[El Matrimonio, vocación cristiana]]> Descargar en pdf la homilía "El Matrimonio: vocación cristiana", predicada por san Josemaría en Navidad de 1970.


"El matrimonio no es, para un cristiano, una simple institución social, ni mucho menos un remedio para las debilidades humanas: es una auténtica vocación sobrenatural. Sacramento grande en Cristo y en la Iglesia, dice San Pablo, y, a la vez e inseparablemente, contrato que un hombre y una mujer hacen para siempre, porque —queramos o no— el matrimonio instituido por Jesucristo es indisoluble: signo sagrado que santifica, acción de Jesús, que invade el alma de los que se casan y les invita a seguirle, transformando toda la vida matrimonial en un andar divino en la tierra.

Los casados están llamados a santificar su matrimonio y a santificarse en esa unión; cometerían por eso un grave error, si edificaran su conducta espiritual a espaldas y al margen de su hogar. La vida familiar, las relaciones conyugales, el cuidado y la educación de los hijos, el esfuerzo por sacar económicamente adelante a la familia y por asegurarla y mejorarla, el trato con las otras personas que constituyen la comunidad social, todo eso son situaciones humanas y corrientes que los esposos cristianos deben sobrenaturalizar.

La fe y la esperanza se han de manifestar en el sosiego con que se enfocan los problemas, pequeños o grandes, que en todos los hogares ocurren, en la ilusión con que se persevera en el cumplimiento del propio deber. La caridad lo llenará así todo, y llevará a compartir las alegrías y los posibles sinsabores; a saber sonreír, olvidándose de las propias preocupaciones para atender a los demás; a escuchar al otro cónyuge o a los hijos, mostrándoles que de verdad se les quiere y comprende; a pasar por alto menudos roces sin importancia que el egoísmo podría convertir en montañas; a poner un gran amor en los pequeños servicios de que está compuesta la convivencia diaria.

Santificar el hogar día a día, crear, con el cariño, un auténtico ambiente de familia: de eso se trata. Para santificar cada jornada, se han de ejercitar muchas virtudes cristianas; las teologales en primer lugar y, luego, todas las otras: la prudencia, la lealtad, la sinceridad, la humildad, el trabajo, la alegría... Hablando del matrimonio, de la vida matrimonial, es necesario comenzar con una referencia clara al amor de los cónyuges."


Leer homilía completa.
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<![CDATA[Supérate cada día]]> "Hijo mío no te dé vergüenza ser un pobre cacharro, con defectos, pero lucharemos toda la vida para no tenerlos, hasta el final. Eso es amor"]]> <![CDATA[Un tirón que todos sentimos]]> "A ti te interesará hacer lo más importante y el mejor negocio que tenéis es educar a los hijos"]]> <![CDATA[Sonreír siempre]]> "Tú serás un buen cristiano si sonríes siempre".]]> <![CDATA[Los misterios de la fe]]> La vida de fe no consiste en entenderlo todo porque la razón es limitada y la sabiduría de Dios, infinita. San Josemaría habla de este tema en Santiago de Chile, el 7 de julio de 1974.]]> <![CDATA[Trabajo]]> Durante más o menos tres años estuve buscando un trabajo, pero sin ningún resultado. En internet encontré la novena a san José y a san Josemaría. Después de menos de un mes de oraciones recibí el trabajo deseado. Estos santos nunca fallan. Gracias a Dios]]> <![CDATA[Una petición sencilla, clara y contundente]]> Hay una mujer humilde, en un precioso pueblecillo andino de Venezuela que, como tantas mujeres de aquellas tierras, tiene en casa su altarcito con estampas de los santos de su devoción y, entre ellas, la de san Josemaría. Aunque no sabe leer, se la leyeron tantas veces que ya la recita de memoria.
Los ejemplos de virtudes que el santo vivió y enseñó, marcaron su vida cristiana, especialmente el amor de caridad con los más necesitados, acompañado de la oración que dirige al Señor por la salud y el bienestar de los enfermos y la conversión de todos los pecadores, tal como le enseñaron.
Cada día, después de rezar el rosario con su hijo, el séptimo de los ocho que viven (tuvo once) decía “san Josemaría, ruega por nosotros”; y después, tomándole de la mano, le llevaba hasta su altarcito y allí rezaba la oración a san Josemaría. Cuando llegaba al “pídase”, señalando al niño suplicaba al santo: éste como tú. Una petición clara, sencilla, contundente, que san Josemaría concedió a la buena madre.
Esta es la historia de la vocación –en la que no duda está implicado san Josemaría– del hijo de esta humilde mujer, el cual un día nos la contó con toda sencillez durante un rato de sobremesa en la residencia en la que vivimos. Es la historia de una petición sencilla, clara y contundente de una madre, que san Josemaría no pudo negar, pues confió siempre en su santa intercesión.
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<![CDATA[19.2.1975]]> En Guatemala, con don Álvaro del Portillo que celebra su santo. Alguien le felicita y san Josemaría se une al aplauso. ]]> <![CDATA[14 de febrero: ayudadme a dar gracias]]> San Josemaría tuvo una gran sorpresa y gozo cuando pocos meses después de 2-X-1928 el Señor le hizo comprender que el Opus Dei era también para las mujeres]]> <![CDATA[Cuenta Oficial de Twitter]]> Tweets por el @sJosemaria. !function(d,s,id){var js,fjs=d.getElementsByTagName(s)[0],p=/^http:/.test(d.location)?'http':'https';if(!d.getElementById(id)){js=d.createElement(s);js.id=id;js.src=p+"://platform.twitter.com/widgets.js";fjs.parentNode.insertBefore(js,fjs);}}(document,"script","twitter-wjs"); ]]> <![CDATA[Vida de fe]]> Cuando le piden que enseñe a tener más fe, san Josemaría recurre al Evangelio e invita a descubrirlo.]]>