Josemaría Escrivá de Balaguer. Fundador del Opus Dei - Opus Dei: Vida y mensaje del fundador, san Josemaría Escrivá de Balaguer. Testimonios sobre el Opus Dei. Un camino de santidad en el trabajo y la vida ordinaria http://www.es.josemariaescriva.info/ <![CDATA[La Ascensión del Señor]]> Los once discípulos marcharon a Galilea, al monte que Jesús les había indicado. Y, al verlo, le adoraron; pero otros dudaron. Y acercándose Jesús les habló: Se me ha dado todo poder en el Cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; y enseñándoles a guardar todo cuanto os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo (Mateo 28 16-20).
Recibiréis la fuerza del Espíritu Santo que descenderá sobre vosotros y seréis mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaría, y hasta los confines de la tierra.
Y después de decir esto, mientras ellos miraban, se elevó, y una nube lo ocultó a sus ojos
(Hechos de los Apóstoles 1,8-9).

Corredimir con Cristo
Cristo ha subido a los cielos, pero ha trasmitido a todo lo humano honesto la posibilidad concreta de ser redimido. (...) No me cansaré de repetir, por tanto, que el mundo es santificable; que a los cristianos nos toca especialmente esa tarea, purificándolo de las ocasiones de pecado con que los hombres lo afeamos, y ofreciéndolo al Señor como hostia espiritual, presentada y dignificada con la gracia de Dios y con nuestro esfuerzo. En rigor, no se puede decir que haya nobles realidades exclusivamente profanas, una vez que el Verbo se ha dignado asumir una naturaleza humana íntegra y consagrar la tierra con su presencia y con el trabajo de sus manos. La gran misión que recibimos, en el Bautismo, es la corredención. Nos urge la caridad de Cristo (Cfr. 2 Co 5,14), para tomar sobre nuestros hombros una parte de esa tarea divina de rescatar las almas. (...)

Una gran tarea
Tenemos una gran tarea por delante. No cabe la actitud de permanecer pasivos, porque el Señor nos declaró expresamente: negociad, mientras vengo (Lc 19,13). Mientras esperamos el retorno del Señor, que volverá a tomar posesión plena de su Reino, no podemos estar cruzados de brazos. La extensión del Reino de Dios no es sólo tarea oficial de los miembros de la Iglesia que representan a Cristo, porque han recibido de El los poderes sagrados. Vos autem estis corpus Christi (1 Co 12,27), vosotros también sois cuerpo de Cristo, nos señala el Apóstol, con el mandato concreto de negociar hasta el fin.

Queda tanto por hacer. ¿Es que, en veinte siglos, no se ha hecho nada? En veinte siglos se ha trabajado mucho; no me parece ni objetivo, ni honrado, el afán de algunos por menospreciar la tarea de los que nos precedieron. En veinte siglos se ha realizado una gran labor y, con frecuencia, se ha realizado muy bien. Otras veces ha habido desaciertos, regresiones, como también ahora hay retrocesos, miedo, timidez, al mismo tiempo que no falta valentía, generosidad. Pero la familia humana se renueva constantemente; en cada generación es preciso continuar con el empeño de ayudar a descubrir al hombre la grandeza de su vocación de hijo de Dios, es necesario inculcar el mandato del amor al Creador y a nuestro prójimo.
Es Cristo que pasa, 120-121


En el corazón de cada persona
Nunca hablo de política. No pienso en el cometido de los cristianos en la tierra como en el brotar de una corriente político-religiosa –sería una locura–, ni siquiera aunque tenga el buen propósito de infundir el espíritu de Cristo en todas las actividades de los hombres. Lo que hay que meter en Dios es el corazón de cada uno, sea quien sea. Procuremos hablar para cada cristiano, para que allí donde está –en circunstancias que no dependen sólo de su posición en la Iglesia o en la vida civil, sino del resultado de las cambiantes situaciones históricas–, sepa dar testimonio, con el ejemplo y con la palabra, de la fe que profesa.

El cristiano vive en el mundo con pleno derecho, por ser hombre. Si acepta que en su corazón habite Cristo, que reine Cristo, en todo su quehacer humano se encontrará –bien fuerte– la eficacia salvadora del Señor. No importa que esa ocupación sea, como suele decirse, alta o baja; porque una cumbre humana puede ser, a los ojos de Dios, una bajeza; y lo que llamamos bajo o modesto puede ser una cima cristiana, de santidad y de servicio.
Es Cristo que pasa, 183
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<![CDATA[Decenario al Espíritu Santo]]> El Decenario es una antigua costumbre cristiana con la que la Iglesia anima a sus fieles a preparar del mejor modo posible la venida del Espíritu Santo el día de Pentecostés, 7 semanas después de la Resurrección de Jesús.

Ofrecemos algunas oraciones al Espíritu Santo para preparar la fiesta de Pentecostés en formato pdf y epub.

Comienza 10 días antes de la fiesta, es decir, el día que ascendió a los cielos. En ese día Jesús prometió a sus discípulos que les enviaría al Paráclito.

El fundador del Opus Dei describe así este momento de la historia de la Iglesia: “pensemos ahora en aquellos días que siguieron a la Ascensión, en espera de la Pentecostés. Los discípulos, llenos de fe por el triunfo de Cristo resucitado y anhelantes ante la promesa del Espíritu Santo, quieren sentirse unidos, y los encontramos cum Maria matre Iesu, con Maria, la madre de Jesús. La oración de los discípulos acompaña a la oración de María: era la oración de una familia unida” (Es Cristo que pasa, n. 141).

Cuenta don Álvaro del Portillo, que “precisamente porque la Tercera Persona de la Trinidad es la menos invocada, nuestro Padre le tenía una devoción especial. No dudo en afirmar que el Padre, en su predicación, fue un gran heraldo de la Tercera Persona de la Santísima Trinidad”.

“Me contó muchas veces que desde 1926 ó 1927 había vivido con mucha intensidad la devoción a la Tercera Persona de la Santísima Trinidad. Todos los años hacía el Decenario al Espíritu Santo, utilizando el libro de Francisca Javiera del Valle. En abril de 1934 compuso una oración al Paráclito que le entregó, manuscrita, a Ricardo Fernández Vallespín, entonces director de la primera Residencia del Opus Dei”.

“El Espíritu Santo realiza en el mundo las obras de Dios: es —como dice el himno litúrgico— dador de las gracias, luz de los corazones, huésped del alma, descanso en el trabajo, consuelo en el llanto. Sin su ayuda nada hay en el hombre que sea inocente y valioso, pues es El quien lava lo manchado, quien cura lo enfermo, quien enciende lo que está frío, quien endereza lo extraviado, quien conduce a los hombres hacia el puerto de la salvación y del gozo eterno” (Es Cristo que Pasa, n.130).]]>
<![CDATA[Romería de mayo en Pallerols]]> El próximo mes de noviembre se cumple el 75 aniversario de la expedición que en 1937 cruzó los Pirineos desde Oliana hasta Andorra, en la que iban san Josemaría y algunos jóvenes que habían conocido la Obra en Madrid. La Asociación de amigos del camino de Pallerols a Andorra ha preparado la celebración de esta efemérides con la tradicional romería de mayo en Pallerols, el lugar donde, en un momento de duda angustiosa, san Josemaría encontró una rosa de madera que interpretó como señal del Cielo para seguir adelante.

En mayo, romería
Este sábado, 12 de mayo, se reunieron en Pallerols varias familias del municipio (la Baronía de Rialb) y otras personas de varias ciudades catalanas. La jornada empezó con una visita guiada por la iglesia y los alrededores, explicando los hechos más sobresalientes de noviembre de 1937. El lugar donde los expedicionarios pasaron la noche no es accesible en este momento, porque se está reconstruyendo la antigua rectoría. Poco después de las 12 empezó el rezo del rosario, llevando en procesión por los alrededores de la iglesia la imagen de la Virgen del Rosario de Pallerols. A continuación se celebró la misa.

Aplec y Misa de san Josemaría en junio
El próximo 30 de junio será el siguiente acto preparativo del 75 aniversario. Se trata de un aplec (un encuentro al aire libre con motivo de una celebración, en este caso la fiesta de san Josemaría) en los prados del Gastó, nada más cruzar la frontera andorrana. El Aplec empezará con la caminata desde Argolell hasta los prados del Gastó. A continuación, se celebrará la misa propia de san Josemaría, presidida por el Arzobispo Joan Enric Vives, obispo de Urgell y copríncipe de Andorra. Después de comer en las zonas habilitadas para barbacoa, el camino seguirá hasta Sant Julià de Lòria (Andorra); allí se proyectará una película sobre san Josemaría.

Noviembre: una fiesta ya tradicional
En noviembre, la tradicional fiesta del encuentro de la rosa se celebrará el día 17. También presidirá la celebración eucarística el Arzobispo Joan Enric Vives, obispo de Urgell y copríncipe de Andorra. Para esta fecha está previsto que la rectoría esté terminada y pueda empezar a funcionar como punto de información. Desde la Asociación están recogiendo donativos para la construcción y el equipamiento de la rectoría.

El 24 de noviembre se conmemorará la misa en la Espluga de les Vaques, en el Barranco de la Ribalera, que san Josemaría celebró el 28 de noviembre de 1937.

También se recuerda la llegada a Andorra
Por último, el fin de semana del 1 y 2 de diciembre se celebrará el aniversario de su llegada a Andorra. La tarde del sábado tendrá lugar en Sant Julià de Lòria la VI Jornada de caminos de libertad de los Pirineos; por la noche, una marcha nocturna repetirá el recorrido de los expedicionarios; y el domingo habrá actos conmemorativos en la iglesia de Sant Julià y en Andorra la Vella.

Para más información: www.pallerols-andorra.org


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<![CDATA[17 de mayo: aniversario de la beatificación de Josemaría Escrivá]]> El 17 de Mayo de 1992 su santidad el Papa Juan Pablo II beatificó en la plaza de San Pedro -Roma- a Josemaria Escriva de Balaguer, fundador del Opus Dei y Josefina Bakhita, canosiana]]> <![CDATA[Cultura y santidad: un encuentro fructífero]]> Sale el sexto volumen de "Studia et Documenta" (2012)
Nuevos estudios históricos sobre el Opus Dei y su Fundador


Más de cien artículos publicados
Por sexto año consecutivo, el Istituto Storico San Josemaría Escrivá de Roma ha presentado su aportación anual a la historiografía del Opus Dei y de su Fundador. Son ya más de cien los artículos publicados en Studia et Documenta, desde su nacimiento en 2007, algunos de los cuales superan el centenar de páginas. Una aportación historiográfica ya consistente, concreta y atenta a las fuentes, que interesa a la historia de la Iglesia contemporánea y también a otros campos historiográficos, como puede verse en este sexto volumen.

Vidas paralelas
Ciertamente el gusto de los historiadores por el género de las "vidas paralelas", iniciado hace dos mil años, sigue vivo y es capaz de abrir nuevas perspectivas. Es lo que demuestra la primera parte de la revista que está dedicada monográficamente a la relación entre el Fundador del Opus Dei y cuatro intelectuales. El primero de ellos es José María Albareda, protagonista en la vida científica española durante casi treinta años, por su labor investigadora en el campo de la edafología y por su trabajo como Secretario del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) desde su creación en 1939 hasta 1966. A la vez, era miembro del Opus Dei y en 1960 fue ordenado sacerdote. Pablo Pérez López, Catedrático de Historia Contemporánea, nos presenta los primeros años de esa relación, de 1935 a 1939, y los momentos especialmente difíciles que vivieron juntos en la fuga de la persecución religiosa, durante la guerra civil española.
En ese mismo contexto cronológico se centra el trabajo de Onésimo Díaz sobre los primeros contactos de Escrivá con otro conocido intelectual español: Rafael Calvo Serer. Onésimo Díaz es un especialista en historia cultural y política del siglo XX que le ha dedicado ya amplios trabajos a Calvo Serer, catedrático de Historia y poliédrico promotor de empresas culturales y periodísticas, cuya militancia política le llevaría al enfrentamiento con el régimen franquista y al cierre del diario Madrid, del que era Presidente. También Calvo Serer era miembro del Opus Dei, y –como Albareda– experimentó el impulso espiritual de san Josemaría para desenvolver con toda libertad, pero con un profundo sentido cristiano, la propia actividad cultural y política.
José Carlos Martín de la Hoz, teólogo e historiador, presenta otra de las figuras reseñadas en esta parte monográfica: mons. José López Ortiz, obispo e historiador del Derecho. La relación con Josemaría Escrivá fue larga –poco más de cincuenta años– y marcada por una profunda amistad.
El cuarto intelectual que nos propone esta parte monográfica es el canonista belga Willy Onclin. El profesor Jean-Pierre Schouppe, especialista en Derecho canónico y jurista profesional, ofrece un resumen de la amistad entre el Fundador del Opus Dei y el profesor de Lovaina que tanto intervino en la reforma del Código de Derecho Canónico de 1983, desde que se conocieron durante los años del Concilio Vaticano II.

Encuentros y trabajos del fundador del Opus Dei durante su primer viaje a Roma
La parte de Studia et Documenta dedicada a Estudios y Notas contiene trabajos de tema misceláneo, aunque el primero continúa en cierta manera el capítulo anterior, hablándonos de la relación de san Josemaría con dos de los principales protagonistas de la historia de la Iglesia en el siglo XX: el Papa Pío XII y uno de sus estrechos colaboradores, mons. Giovanni Battista Montini, futuro Papa Pablo VI. La reconstrucción es obra del historiador Luis Cano, que analiza las gestiones y actividades que llevó a cabo el fundador del Opus Dei en Roma, durante su primer viaje a la Ciudad Eterna. El autor se ha centrado en aquellos aspectos inéditos del viaje y especialmente en las personas que conoció o trató Escrivá en Roma, entre los que destaca por varios motivos mons. Montini. Esos encuentros marcarían la historia de las relaciones entre el Opus Dei y la Santa Sede en el futuro.

El siguiente artículo está escrito por Mercedes Montero, historiadora de la Comunicación. Trata sobre la situación universitaria femenina en España entre 1910 y 1936 y su relación con el contexto del punto 946 de Camino. El artículo tiene dos objetivos. El primero es explicar la situación de la educación universitaria femenina en España en el primer tercio del siglo XX. El segundo, investigar de dónde procede la frase «ellas no hace falta que sean sabias: basta que sean discretas», que no es original de san Josemaría. Esta frase, que recoge san Josemaría, se ha querido presentar como peyorativa sobre la integración de la mujer en el mundo de la cultura; al mismo tiempo documenta la visión esperanzada y realista que ya por esos años tenía el Fundador del Opus Dei acerca de la importante misión de la mujer en la vida universitaria.

El Opus Dei en la España franquista: mito y realidad
El historiador Jaume Aurell, en un largo estudio, afronta el tema de la formación del mito o "gran relato" sobre el Opus Dei en la España franquista: el contraste entre la realidad de esa institución de la Iglesia y su imagen pública creada en esos años. Fue juzgada como "peligrosa novedad" o "herejía" por parte de un sector del catolicismo español de la posguerra, para pasar a ser considerada al extremo opuesto, como una organización conservadora orientada a realizar sus propias ambiciones políticas y económicas y, más tarde, como un engendro franquista e integrista. En otras palabras, Aurell ha investigado los elementos que a su juicio componen ese "mito" negativo o "leyenda negra" del Opus Dei, sus orígenes y su evolución, al mismo tiempo que explica los mecanismos que rigen la formación de estas visiones simplificadoras sobre personas e instituciones en las sociedades postmodernas.

En la sección de Documenti, el especialista Santiago Martínez Sánchez vuelve a ocuparse de una relación de amistad entre mons. Escrivá y otro personaje destacado de la Iglesia en España: el card. José María Bueno Monreal. Esta larga relación (1939-1975) se desgrana en el epistolario cruzado entre ambos durante ese periodo, que Santiago Martínez publica por primera vez con un cuidado aparato crítico y precedido por una amplia introducción.

Los comienzos de la Obra de San Rafael
En la misma sección, el historiador Fernando Crovetto publica otro documento inédito: el relato de Juan Jiménez Vargas sobre los comienzos de la Obra de San Rafael (1933-1935), ese conjunto de actividades de formación cristiana para gente joven al que san Josemaría Escrivá dedicó tantas energías en su vida. Con su estilo conciso y desenfadado, el joven Vargas relató en un documento contemporáneo los primeros pasos de una labor que ha caracterizado la actividad del Opus Dei desde sus comienzos.

En la sección de Notiziario, dedicada a noticias actuales relacionadas con el Opus Dei y su Fundador, se recogen las intervenciones del card. Antonio María Rouco y de los profesores José Luis Illanes, Miguel Ángel Garrido y Pedro Rodríguez en la presentación de la edición crítico-histórica de Santo Rosario –de la colección de Obras completas promovida por el Instituto Histórico–, que tuvo lugar en Madrid en 2011.

La sección bibliográfica contiene más de veinte recensiones y reseñas de libros relacionados con la investigación sobre el Opus Dei y san Josemaría y sus contextos históricos.

La última parte de la revista está dedicada, como es habitual, al elenco bibliográfico, que comprende esta vez la bibliografía general sobre mons. Álvaro del Portillo: casi cincuenta páginas con una completísima relación de las obras publicadas, tanto del primer sucesor de san Josemaría, como acerca de él.

Una importante novedad de este número de Studia et Documenta es que se trata del primero que el Instituto Histórico publica como editor, pues se ha hecho cargo no sólo de la redacción y dirección científica como hasta ahora, sino también de la gestión editorial de la revista. Con ese paso, el Instituto desea impulsar aún más la difusión del anuario en los ambientes académicos y científicos, además de tantas personas –especialistas o no– que se interesan por la historia de san Josemaría Escrivá y del Opus Dei. Entre otras cosas, ha dispuesto condiciones ventajosas para la suscripción y para adquirir números atrasados, invitando a sus suscriptores y a las personas e instituciones interesadas a visitar su nueva página web www.studiaetdocumenta.org donde encontrarán mayor información.


Sumario completo y abstracts (en idioma original e inglés) de Studia et Documenta 6 (2012) en: http://www.isje.org/esp/studia-et-documenta6.html
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<![CDATA[Desarrollo social en Metro Achiviement Center]]> Hace ahora veinticinco años, en el corazón de Chicago, abrió sus puertas el Metro Achievement Center, institución inspirada en la pasión de san Josemaría por el desarrollo social y por la educación de la juventud. Metro es un ejemplo, entre otros muchos en todo el mundo, de las iniciativas sociales inspiradas por el Opus Dei en las que gente con un acceso limitado a oportunidades económicas y sociales recibe apoyo académico y un aliento en su vida espiritual cristiana (1).

Metro comenzó con unas pocas muchachas: las cuarenta que en 1985 asistieron a la primera edición de un programa de verano; en la actualidad, cada año asisten a ese programa más de 500 muchachas de la ciudad de Chicago, con edades que van desde los 8 hasta los 18 años. A partir de su fundación, el centro ha atendido ya a más de 5000 jóvenes. La misión de Metro es motivar y educar a estas mujeres jóvenes para que sean mejores estudiantes y para que se forjen en las virtudes, a través de programas de verano o de actividades en los horarios que no están ocupados por sus deberes escolares habituales. La clave de nuestro enfoque es la integración del enriquecimiento académico proporcionado en las clases, con un programa de educación del carácter basado en las virtudes humanas.

¿Qué caracteriza a Metro entre centenares de programas educativos en la ciudad de Chicago? Sin duda, la capacidad de Metro de servir a tantas familias en esta gran metrópoli se debe, de manera particular, a la visión que tenía san Josemaría del desarrollo social. Al mismo tiempo que se ofrece a las estudiantes un rico programa educativo, el plan curricular se funda en dos de las enseñanzas sociales de la Iglesia: la dignidad de la persona y el reconocimiento de los padres como educadores fundamentales de sus hijos. La búsqueda y descubrimiento de vías concretas que refuercen y reflejen estas enseñanzas constituyen una parte importante de nuestra misión y de nuestra cultura institucional (2).

Contexto histórico y social
La creciente inmigración y los cambios en la configuración de la población en Chicago han producido un gran impacto en las instituciones sociales y educativas de la ciudad, la tercera con más población de los Estados Unidos. A medida que jóvenes profesionales se trasladan a barrios recientemente revitalizados y enriquecidos, residentes con ingresos más bajos, muchos de ellos pertenecientes a familias afroamericanas, se desplazan a otras zonas de la ciudad o a puntos fuera de la periferia. Simultáneamente, una cantidad creciente de hispanoamericanos emigra a la ciudad y contribuye así a configurar el perfil étnico de Chicago. A partir del año 2000, el número de programas gubernamentales y caritativos en favor de grupos minoritarios de la población —en un intento de dotarlos de servicios adecuados de tipo económico, social y educativo— ha crecido exponencialmente.

Desde hace tiempo, las escuelas públicas de enseñanza secundaria en la zona de Chicago se han caracterizado por un alto índice de abandono escolar. Alrededor de un 30% de esos alumnos abandonan las aulas antes de graduarse. Como respuesta a estas alarmantes estadísticas —los resultados representan el doble del total de abandono en todo el estado de Illinois—, existen actualmente en la ciudad de Chicago más de 600 programas extraescolares destinados a acoger a este tipo de estudiantes de nuevo en las aulas. Hasta un 83% de los alumnos de las escuelas públicas procede de familias con escasos recursos y pertenece desproporcionadamente a poblaciones minoritarias: afroamericanos (44%) e hispanos (41%)(3). Metro ayuda directamente a este sector de la población.

Estudiantes de más de 125 escuelas públicas, parroquiales o independientes, ven en Metro una fuente enriquecedora de formación académica. El 63% de las alumnas procede del sistema escolar público y un 95% proviene de minorías raciales (hispanas, afroamericanas y asiáticas). A partir del año 2000, el 100% de las alumnas de Metro ha obtenido el grado de educación secundaria en sus respectivas escuelas y ha continuado después con los estudios universitarios, lo cual significa, para la mayoría de las estudiantes, convertirse en los primeros miembros de la familia que acceden a la educación superior.

Más que una acción social
El centro educativo está situado justo al oeste del distrito financiero de Chicago. Para asistir a las clases de Metro, las alumnas tienen que atravesar la ciudad, desde los barrios en los que viven. El encuentro y el trato con estudiantes que vienen de otros barrios y que pertenecen a instituciones educativas diversas, contribuye a romper prejuicios raciales y rivalidades entre barrios y a crear un espíritu de unidad y solidaridad. En una entrevista concedida al New York Times en 1966, san Josemaría habló del valor del trabajo que “Midtown Center” (institución homóloga de Metro, para muchachos) estaba realizando en Chicago: «parte importante de su labor consiste en promover la convivencia y el trato entre los distintos grupos étnicos que lo componen» (4). Metro cuenta con la ayuda de unas 200 voluntarias con formación universitaria. Así pues, al relacionar a estudiantes del interior de la ciudad con voluntarias procedentes del mundo empresarial y de las universidades más importantes, las jóvenes de Metro quedan expuestas a ambientes sociales nuevos y variados. La diversidad de individuos es un microcosmos de la comunidad urbana de Chicago. La experiencia ha puesto de manifiesto que el esfuerzo de Metro por introducir a las jóvenes en esos otros ambientes de la sociedad las prepara para comportarse con facilidad y confianza en los nuevos y diversos contextos que encuentran más tarde en la universidad, en el trabajo o en el ejercicio de su profesión.

Históricamente, los católicos y otros ciudadanos preocupados por esta situación han unido esfuerzos con el objetivo de encontrar soluciones justas con las que ayudar al pobre y al necesitado. Pero el trabajo de Metro no puede definirse simplemente como una «solución justa»: es más bien una «obra de misericordia». Esta expresión describe de una forma más precisa nuestros esfuerzos y comprende el espíritu de san Josemaría respecto a la actuación social. La misericordia va más allá de la justicia. La misericordia anima a todos a individuar las necesidades de otros y a ayudar, antes que por un estricto deber, por razones de amor. Una obra de misericordia incluye, por consiguiente, hacer propios los problemas de los demás, preocuparse por el pobre y el menos favorecido, con una preocupación que es al mismo tiempo humana y espiritual (5). La quinta Bienaventuranza nos recuerda: «Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia» (Mt 5, 7). Considerando que no hay más que una raza en la humanidad: la raza de los hijos de Dios, san Josemaría impulsaba a ejercitarse en las obras de caridad (6). Es también esta convicción la que configura, en muy diversos modos, nuestro modelo de educación. El centro está ubicado en el centro de la ciudad y procura admitir y mezclar alumnas procedentes de diferentes barrios étnicos en vez de ofrecer servicios exclusivos a una población étnica en particular. Finalmente, el principio inspirador más importante para Metro es procurar relacionarse individualmente con cada muchacha, con todo el respeto que merece como hija de Dios.

Para que un programa social sea una obra de misericordia, es esencial que tenga un espíritu cristiano. Hace algunos años, una benefactora de programas educativos que algunas personas del Opus Dei desarrollaban en Lituania nos recordaba precisamente esto. Comentaba: «cómo me alegra oír que vuestro programa de verano incluye la opción para las alumnas de asistir a clases de catecismo, porque existen muchas agencias extraordinarias que proporcionan servicios sociales, pero si el Opus Dei está allí es para invitar a que la gente se acercase más a Dios, si no habría perdido su razón de ser». Sus palabras nos hicieron recordar aquella reflexión de san Josemaría que interpela a todos aquellos que se esfuerzan en ayudar al necesitado: «Hasta ahora no habías comprendido el mensaje que los cristianos traemos a los demás hombres: la escondida maravilla de la vida interior. ¡Qué mundo nuevo les estás poniendo delante!» (7).

Dirigimos ahora la atención a tres áreas en las que la visión de san Josemaría respecto a la dignidad de cada persona como hija de Dios, da forma al trabajo que se procura realizar en Metro. En primer lugar consideramos el desarrollo educativo desde una perspectiva tanto humana como espiritual; en segundo lugar, vemos cómo la fe puede fortalecerse en un ambiente secular; y por último, subrayamos la importancia de la responsabilidad personal para fomentar la solidaridad.

Unidad de lo humano y de lo divino
San Josemaría usaba a menudo la expresión «unidad de vida», como armonía entre las diferentes facetas de la vida de una persona fundada en un único principio: somos hijos de Dios. La unidad de vida lleva a la convicción de que las dimensiones humana y divina de nuestra existencia son distintas, pero, a la vez, están entrelazadas y son inseparables. La unidad entre lo humano y lo divino se refuerza de diversos modos en Metro.

El currículo académico da relieve a las humanidades —lectura, escritura, etc.— y a las habilidades científico-matemáticas. Las alumnas se benefician también del seguimiento personalizado y de la orientación en las tareas escolares por parte de una tutora. Las clases interactivas de bellas artes y de deporte ofrecen a las alumnas la oportunidad de desarrollar habilidades sociales, así como de mejorar su preparación física. Además del apoyo académico, las clases de formación del carácter para las estudiantes y para sus padres, son esenciales en el programa de Metro y se centran en las virtudes humanas, tales como la responsabilidad, la generosidad y la sinceridad. Cada una de las muchachas recibe también un asesoramiento individual a través del cual se les proporcionan consejos prácticos sobre cómo ejercitarse en las virtudes humanas. La formación humana y académica se complementa con un programa opcional de educación religiosa que se funda en las virtudes teologales de la fe, la esperanza y la caridad.

La unidad de vida se fomenta también animando a las alumnas a que trabajen bien, procurando a la vez servir a los demás y contribuir al bien común. Una madre lo expresó así: «enseñar a nuestras hijas a darse cuenta de que todavía es bueno ser bueno». La idea de que uno puede convertir el trabajo en oración, haciéndolo bien y ofreciéndolo a Dios, es a menudo todo un descubrimiento para el equipo docente y para las alumnas.

Promover una actitud cristiana frente a los bienes materiales es otra manera de fomentar la unidad de vida. Nuestro equipo se esfuerza continuamente en encontrar caminos para encarnar lo que san Josemaría llamaba «materialismo cristiano». «El auténtico sentido cristiano —que profesa la resurrección de toda carne— se enfrentó siempre, como es lógico, con la desencarnación, sin temor a ser juzgado de materialismo. Es lícito, por tanto, hablar de un materialismo cristiano, que se opone audazmente a los materialismos cerrados al espíritu» (8).

Con este espíritu de fondo, se pretende mantener un ambiente de hogar en las salas, y conservar limpias y ordenadas las instalaciones, con la conciencia de que así se fomenta la serenidad interior y el deseo de servir a los demás. El centro cuenta con una capilla, un ambiente para los padres y una sala de estar: se subraya así materialmente la importancia que tienen Dios, los padres y la familia en la tarea educativa. Encomendamos nuestro trabajo con las familias a la Sagrada Familia; de hecho, en el retablo de la capilla se contempla a Jesús, María y José, a quienes san Josemaría se refería devotamente como la «Trinidad de la tierra». Las tutoras de nuestras alumnas son mujeres formadas que asesoran, con su ejemplo y consejo, a las chicas, al tiempo que una imagen de la Virgen María (presente en cada una de las aulas y áreas comunes) nos ayuda a tener bien presente la protección y el amor que nos brinda.

El enfoque integral de la educación —educar mente, corazón, cuerpo y alma— subraya la unidad existente entre lo humano y lo divino en cada persona y contribuye al crecimiento de todos. En Metro, más que hablar de «autoestima», preferimos resaltar la dignidad de cada persona fundamentada en su filiación divina, porque la verdadera autoestima surge naturalmente cuando una muchacha se da cuenta de lo que vale ante Dios. La consideración de san Josemaría de que en el interior de la persona debe existir esa unidad incide de continuo en los programas y en la demás actividades de Metro.

Promover la fe en un ambiente secular
En los Estados Unidos existe, en general, respeto por la religión y apertura a la fe. En la primavera de 2008, durante su viaje apostólico, Benedicto XVI habló de esta realidad. «Este País tiene una larga historia de colaboración entre las diversas religiones en muchos campos de la vida pública. [...] miembros de diversas religiones se encuentran para mejorar la comprensión recíproca y promover el bien común» (9) .

La labor de Metro está dirigida y llevada a cabo por católicos laicos que trabajan junto a gente de diversos credos. No es una labor eclesiástica, sino, más bien, un esfuerzo de colaboración entre individuos que comparten la preocupación por la mejora de la educación, y de la condición social y económica de las personas necesitadas. En 1967, en una entrevista concedida a la revista Time, san Josemaría subrayó la importancia de que cristianos y no cristianos colaborasen en la promoción de actividades que beneficien a la sociedad y estén «abiertas a todos, sin discriminación alguna de raza, religión o ideología» (10). San Josemaría desafió a los laicos a sentir la responsabilidad personal de encontrar soluciones a los problemas de la sociedad; por ejemplo, la tarea de elevar el nivel de vida de familias con bajos recursos e inmigrantes no es labor que haya de dejarse a los clérigos y a los religiosos.

Afortunadamente, Metro cuenta con la colaboración de casi 200 mujeres profesionales y voluntarias del mundo universitario que dedican manos, cabeza y corazón a servir a las muchachas. Hasta el 76% de los fondos que el centro necesita para operar y apoyar el crecimiento académico y personal de nuestras alumnas, procede de corporaciones y fundaciones, o bien de eventos especiales y donativos individuales. Las familias a las que servimos contribuyen con aportaciones que representan hasta un 5% del presupuesto operativo de Metro: a través de inversiones se cubre la mayor parte de la diferencia resultante. Metro no recibe ayuda de fuentes gubernamentales (11).

Cada semana, se brinda a todas las alumnas lo que constituye el corazón del plan de estudios de Metro: clases del ámbito estrictamente académico y clases dedicadas a la formación del carácter; pero con periodicidad mensual se ofrece también a quienes manifiestan interés por aprender más sobre la fe católica, la posibilidad de participar en clases de educación religiosa. Las alumnas eligen libremente asistir a las clases y deben contar con el permiso de sus padres para participar en las catequesis. El centro no interroga a las familias respecto a su credo religioso y, sin embargo, un 85% de las alumnas elige participar en estas sesiones. Un capellán ofrece asistencia espiritual a las alumnas, mujeres del equipo de trabajo y voluntarias. Precisamente por el aprecio y el respeto de san Josemaría hacia las personas de cualquier confesión religiosa, en Metro se fomenta una natural actitud positiva hacia la fe y hacia la formación religiosa. Se procura que alumnas y voluntarias de cualquier procedencia religiosa puedan desarrollarse tanto humana como espiritualmente. Alumnas, padres y voluntarias con frecuencia descubren —o redescubren— la fe cristiana dentro de ese ambiente «amigable hacia la fe». En los últimos años, varias voluntarias y alumnas han recibido el sacramento del Bautismo o han sido recibidas en la Iglesia Católica, y algunas parejas que no habían recibido el sacramento del Matrimonio han experimentado la alegría que proporciona esa gracia.

Parte del esfuerzo por facilitar la conexión entre fe y vida se manifiesta en el hecho de haber situado la capilla en medio de las instalaciones académicas. La gente que frecuenta nuestros cursos sabe que en todo momento puede detenerse en la capilla a rezar. Para el equipo de trabajo la capilla es un lugar especial, sagrado, que invita a pedir por todas las necesidades de las personas que atraviesan nuestras puertas cada día. Podemos decir que, para las personas que promueven esta institución, el Sagrario es el centro, sin que por ello Metro pierda su carácter secular, ya que no se trata de una iniciativa eclesiástica sino de ciudadanos —algunos fieles de la Prelatura, otros no— que en uso de su libertad e independientemente de su confesión llevan a cabo esta acción social.

La capilla, situada en el corazón de nuestra institución, sirve como recordatorio constante de cuán natural ha de ser nuestra relación con Dios en medio de las cosas simples y ordinarias de la vida, especialmente en el estudio, en el trabajo, en la amistad y en el servicio voluntario. Hace algún tiempo, un hombre de negocios de religión judía visitó los edificios de Metro; al terminar comentó que, como hombre de vida espiritual, le gustaba ver que habíamos incluido la fe en nuestra visión de la persona: también él mantenía que la fe es un aspecto esencial de la dignidad y de la felicidad humana.

Primacía del individuo sobre la institución: responsabilidad personal en la configuración de la solidaridad
Toda sociedad es un entramado de elaboradas estructuras e instituciones. Organismos financieros y comerciales influyen y regulan nuestro bienestar económico. Redes globales tecnológicas y de comunicación institucionalizan y revolucionan los modos de trabajar y de comunicar. Ya en el siglo XX, instituciones de la Iglesia desarrollaron estructuras globales para ayudar al necesitado. Y, sin embargo, todavía hoy vale la pena reflexionar sobre el hecho de que Jesús se haya acercado siempre individualmente a las almas: las confortaba y curaba una a una. Las parábolas de Cristo subrayan el valor de cada persona, amada directamente por Dios Padre misericordioso y por Él buscadas en su singularidad.

Aunque Metro sea de hecho una institución, trata de actuar como plataforma que permite el trato y la relación de diversos individuos entre sí. San Josemaría ponía en guardia a los fieles del Opus Dei respecto al desarrollo de una mentalidad institucional o colectiva que llevase a perder de vista la primacía de las personas y sus familias, también cuando se trabaja en iniciativas sociales o educativas encaminadas a la ayuda de los desfavorecidos. Metro depende de la colaboración económica de corporaciones y fundaciones, y se procura también ver detrás de cada una de esas entidades a individuos. En la Carta Encíclica Caritas in Veritate, Benedicto XVI expresa la prioridad del individuo de esta manera: «En las iniciativas para el desarrollo debe quedar a salvo el principio de la centralidad de la persona humana, que es quien debe asumir en primer lugar el deber del desarrollo» (12).

San Josemaría diría que la respuesta a la injusticia está precisamente en los individuos que actúan justamente: si los individuos son justos, entonces, con el paso del tiempo, las instituciones que los empleen serán también justas (13). El fundador del Opus Dei afirmó que uno debe servir no sólo con justicia, sino sobre todo con caridad: «únicamente con la justicia no resolveréis nunca los grandes problemas de la humanidad [...] pide mucho más la dignidad del hombre, que es hijo de Dios. La caridad ha de ir dentro y al lado, porque lo dulcifica todo, lo deifica: Dios es amor» (14). Al reflexionar sobre los problemas raciales en los Estados Unidos, san Josemaría explicó la conexión entre justicia y caridad de esta manera: «para un cristiano no basta con respetar los derechos de los demás hombres, sino que hay que ver, en todos, hermanos a los que debemos un amor sincero y un servicio desinteresado» (15).

Por último, en Metro la amistad es considerada como contexto y el medio para conseguir la integración social. La experiencia nos ha enseñado que la cercanía con cada persona, la atención a todo lo que tiene que ver con su bienestar académico, personal, social, económico y espiritual, representa una ayuda inestimable para todas las personas del centro y produce como frutos personas adultas, maduras y generosas con los demás. La enorme atención individual que recibe cada una de las jóvenes participantes en los programas de Metro —por parte del personal administrativo, profesoras, tutoras y orientadoras— es una consecuencia del convencimiento de que lo que realmente cuenta no son las estructuras, sino la gente. Nuestro esfuerzo se inspira en lo que Benedicto XVI destaca como uno de los elementos esenciales de la caridad cristiana y eclesial: «un primer requisito fundamental es la competencia profesional, pero por sí sola no basta. En efecto, se trata de seres humanos, y los seres humanos necesitan siempre algo más que una atención sólo técnicamente correcta. Necesitan humanidad»(16).

Cada año, gracias a la dedicación de unas 200 voluntarias que trabajan con 500 familias, la atención personal sigue siendo el pilar de Metro Achievement Center. El Evangelio nos recuerda que la paciencia, la amabilidad, y la esperanza son manifestaciones de un amor que perdura (17).

En definitiva, podría decirse que el amor incondicional de san Josemaría hacia cada persona, es lo que en estos 25 años ha ido perfilando la visión del trabajo de Metro en la ciudad de Chicago. Esta perspectiva anima a los cristianos a descubrir y presentar soluciones positivas, porque: «un hijo de Dios no puede ser clasista, porque le interesan los problemas de todos los hombres... Y trata de ayudar a resolverlos con la justicia y la caridad de nuestro Redentor»(18). Su convicción de que un auténtico desarrollo humano puede producirse sólo cuando hay un aprecio por la persona humana en su totalidad —cuerpo y alma— da al trabajo educativo el ímpetu y la fuerza para reconstruir desde dentro nuestra sociedad. La labor educativa es siempre eficaz cuando tratamos a las personas con la convicción plena de que son hijos de Dios.



La autora, M. Sharon Hefferan, es la directora de Metro Achiviement Center



1) La Midtown Educational Foundation de Chicago sostiene económicamente el Midtown Center para varones, fundado en 1965, y el Metro Achievement Center para mujeres, que comenzó sus labores en 1985.

2) Metro se empeña en poner por obra las palabras del Papa en su última Encíclica: «la preocupación [social] nunca puede ser una actitud abstracta» (Cfr. Benedicto XVI, Carta Encíclica Caritas in Veritate, 29-VI-2009, n. 47).

3) El Catalyst Chicago proporciona un profundo análisis de las tendencias de la educación en las escuelas públicas de Chicago. Las estadísticas a las que se hace referencia corresponden al reporte de 2009.

4) Entrevista concedida a Tad Szulc del New York Times, 7-X-1966, publicada en Conversaciones con Monseñor Josemaría Escrivá de Balaguer, n. 56.

5) Cfr. Gerald Vann, The Divine Pity: A Study in the Social Implications of the Beatitudes. Fount Paperbacks, 1985. P. 120.

6) «[...] hermanos somos, pues somos hijos de un mismo Padre Dios. No hay, pues, más que una raza: la raza de los hijos de Dios. No hay más que un color: el color de los hijos de Dios. Y no hay más que una lengua: ésa que habla al corazón y a la cabeza, sin ruido de palabras, pero dándonos a conocer a Dios y haciendo que nos amemos los unos a los otros». San Josemaría, Es Cristo que pasa, n. 106.

7) San Josemaría, Surco, n. 654.

8) San Josemaría, Amar al mundo apasionadamente en Conversaciones, n. 115.

9) Benedicto XVI. Discurso en el encuentro con representantes de otras religiones, 17-IV-2008.

10) Entrevista concedida a Peter Forbath del Time Magazine, 15-IV-1967, publicada en Conversaciones, n. 27.

11) Cfr. Midtown Educational Foundation, Annual Report, 2009-2010.

12) Benedicto XVI, Carta Encíclica Caritas in Veritate, 29-VI-2009, n. 47.

13) Crf. José Luis Illanes. “Trabajo, Justicia y Caridad” en Mundo y santidad, Eunsa, 1996, p. 227.

14) San Josemaría, Amigos de Dios, n. 172.
15) Conversaciones, n. 29.

16) Benedicto XVI, Carta Encíclica Deus Caritas est, 25-XII-2005, n. 31.

17) Cfr. I Cor 13.

18) Surco, n. 303.]]>
<![CDATA[La crisis económica]]> La situación económica de España afecta seriamente a todos, especialmente a los trabajadores extranjeros. Recé durante varios meses a San Josemaría Escrivá y finalmente conseguí el empleo, a pesar de la crisis y de ser extranjero.]]> <![CDATA[Sonsoles, mayo de 1935]]> El Santuario de Sonsoles -en Ávila- fue escenario de un hecho que es parte de la biografía de san Josemaría Escrivá y de la historia del Opus Dei: "la romería de mayo". ¿Cómo arraiga esta costumbre en el Opus Dei?

Ofrecemos un estudio publicado en Studia et Documenta. Es un comentario de una relación escrita por Josemaría Escrivá de Balaguer y por Ricardo Fernández Vallespín, en mayo de 1935, sobre la peregrinación que hicieron el día 2 de aquel mes al Santuario de la Virgen de Sonsoles, en Ávila.

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Crónica de un protagonista
"El motivo –escribe Ricardo Fernández Vallespín- fue una promesa que había hecho a la Virgen, hace ya bastante tiempo, antes de pertenecer a la Obra, cuando, en cama, con una enfermedad que me impedía terminar un examen de proyectos en la Escuela de Arquitectura (lo que representaba para mi terminar la carrera un año más tarde) ofrecí a la Señora ir a visitarla en su Santuario de Sonsoles, haciendo a pie el recorrido de Ávila al Santuario, si conseguía el aprobado, lo que humanamente parecía difícil. Pero mis amigos, que se examinaban conmigo, terminaron mi proyecto y conseguí el aprobado.

"Tengo que avergonzarme del tiempo que tardé en cumplir esta promesa; muchas veces pensé en ella pero no señalaba fecha y la iba dejando, hasta que, hace unos días, se lo dije al Padre y quedamos en ir el día 2 de Mayo, los dos. Unos días después, José María G. Barredo se unió a la romería.

"Salimos de la población por donde está el convento de Sto. Tomás y tomamos por un atajo; el Santuario se divisaba a lo lejos, porque el día estaba despejado y en Avila la atmósfera es limpia y transparente. Durante el camino dijo el Padre que con esta romería iniciabamos una costumbre en la Obra (...). El camino es largo y en cuesta (unos 5 km.) y cuando terminamos el Rosario me adelanté a paso rapido y llegué al Santuario bastante antes que el Padre y Barredo, entré en la ermita, y de rodillas ante la Señora pedí perdón por haber tardado tanto tiempo en cumplir mi promesa (...).

¿Cómo nace una costumbre?
El 7 de mayo de 1935, cinco días después de la romería, Escrivá de Balaguer alude a ella, de pasada, en sus Apuntes íntimos: "Allí, en Ávila, nació una costumbre mariana, que se implantará para siempre en la Obra. Nada más digo, porque se habla aparte de esto".

Es un modo de decir que la peregrinación a Sonsoles pertenece no tanto al ámbito de su propia vida espiritual, cuanto al de la historia de la Obra. Una Obra de Dios, por tanto, todavía in fieri en cuanto a sus directrices pastorales y en cuanto a su acervo de costumbres (ese conjunto de prácticas que ayudan a los fieles del Opus Dei a mantener un diálogo habitual con Dios y a vivir la caridad): éste es el contexto en que se enmarca la romería a Sonsoles.

"Las Costumbres se fueron introduciendo en Ferraz de una manera tan gradual y normal que casi pasaron desapercibidas al comienzo", escribirá, años después, precisamente quien acompañó a Escrivá de Balaguer y a Fernández Vallespín en la romería a Sonsoles, José María González Barredo. "Las primeras tertulias a las que yo asistí después de pedir la admisión eran muy parecidas a las que tenemos ahora, pero no se llamaban tertulias ni tenían un comienzo formal ni una terminación formal".

Asumir una antigua tradición cristiana
Del mismo modo, la romería nació como costumbre aquel 2 de mayo de 1935 con sus rasgos sustanciales: una visita a la Virgen que se hace en el mes de mayo, con espíritu de oración y de penitencia –si es posible, se recorre a pie al menos una parte del camino– y con sentido apostólico, y que comprende una parte del rosario a la ida, otra a la vuelta y otra –la correspondiente al día de la semana en que se hace la romería, con las letanías– en el propio santuario o, en todo caso, ante la imagen de la Virgen que se ha ido a visitar.

A la vez, claro está, la romería innovaba muy poco: la peregrinación a los santuarios marianos, particularmente en mayo, era una tradición cristiana de muchos siglos.

No está de más hacer notar, por último, que aquel contexto de work in progress (por usar un término del argot laboral) requería, por parte de san Josemaría, sensibilidad no sólo sobrenatural, sino también histórica: consignar fielmente aquellas inspiraciones con las que Dios iba especificando el espíritu y los modos apostólicos del Opus Dei era tarea de la mayor importancia. "El Padre tomaba notas en todo momento", sigue diciendo, en su testimonio, González Barredo. "Se iba a su cuarto y escribía lo que acababa de ver, sacaba experiencia de la realidad vivida. Esto fue una característica fundamental, porque todo estaba por hacer y era necesario escribirlo todo".

La relación sobre la romería a Sonsoles confirma que esa responsabilidad no fue desatendida.

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<![CDATA[Mes de mayo]]> Desde hace más de 700 años, mayo es un mes centrado en María, la Madre de Jesús. Muchas personas aprovechan para reunirse a rezar el rosario en familia o practicar otras devociones marianas. ]]> <![CDATA[A propósito de las Prelaturas personales]]> En estos días se ha vuelto a hablar de las prelaturas personales. Ha sido una coyuntura favorable para hacer un par de preguntas al profesor Eduardo Baura, profesor de derecho canónico en la Universidad Pontificia de la Santa Cruz, con el objetivo de comprender mejor esta figura jurídica de la Iglesia Católica.

¿Las Prelaturas personales dependen directamente del Papa?
Las Prelaturas personales tienen al frente un prelado, que las gobierna con potestad eclesiástica, pero por supuesto bajo la jurisdicción suprema del Papa. Dependen por tanto del Papa, como las diócesis o las otras circunscripciones eclesiásticas, a través de la Congregación de los Obispos o, si fuera el caso, a través de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos.

¿Las Prelaturas personales son independientes de los obispos?
Al igual que todas las circunscripciones, dependen del Ordinario que está al frente de las mismas. Las Prelaturas no sustituyen la autoridad de los obispos diocesanos, sino que proporcionan una ayuda adicional a sus actividades pastorales. Los fieles de las prelaturas personales, además, siguen formando parte de las iglesias locales o diócesis en las que estén domiciliados y, en consecuencia, están sujetos a la autoridad de los obispos locales, al igual que todos los demás fieles. Antes de que una prelatura pueda llevar a cabo su actividad pastoral en una diócesis, es preciso el consentimiento del Obispo diocesano. Por otra parte, el poder del Prelado se extiende sólo a lo que se refiere a la peculiar misión de la prelatura.

¿Qué significa el adjetivo "personal"?
Se dice "personal" por contraposición a "territorial". Territoriales, por ejemplo, son las diócesis, que están delimitadas por un territorio, a las que los fieles pertenecen por su residencia en ese lugar. En el caso de las prelaturas personales, el ámbito de jurisdicción y de misión se determina según un criterio personal, es decir según el tipo de personas a las que se dirige. Eso ocurre por ejemplo en los Ordinariatos castrenses (de los que forman parte los miembros de las Fuerzas Armadas, independientemente de donde residan); ocurre también en otros ordinariatos personales (como los de los anglicanos, cuya pueblo está formado por los fieles provenientes del anglicanismo que libremente hayan pedido formar parte de los mismos) y en la prelatura personal del Opus Dei (de la que forman parte fieles de todo el mundo y de variadas condiciones; les une el deseo de vivir y difundir la llamada universal a la santidad en la vida ordinaria).

¿Para que sirven las prelaturas personales?
Las Prelaturas personales son circunscripciones eclesiásticas previstas por el Concilio Vaticano II y el Código de Derecho Canónico para desarrollar, con gran flexibilidad, actividades pastorales particulares útiles a fieles de distintas diócesis. Es una de las maneras con las que la Iglesia se organiza a sí misma para llevar a cabo su misión y responder a las necesidades pastorales que difícilmente puede realizar una diócesis. Una prelatura personal es capaz de asumir el cuidado pastoral de fieles que no se identifican con un criterio territorial, sino con un criterio personal (por ejemplo, ser parte de un categoría profesional de personas, pertenecer a una determinada nación o lengua, optar por recibir formación específica, o por otras razones).

Para aquellos que deseen profundizar el tema de las prelaturas personales, también recomendamos esta entrevista con el entonces secretario de la Congregación para los Obispos, Mons. Monterisi ahora Cardenal Arcipreste de la Basílica de San Pablo Extramuros: www.opusdei.es/art.php?p=20549

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<![CDATA[La Prelatura del Opus Dei]]> ¿Qué es una Prelatura Personal?

En el derecho de la Iglesia Católica, la figura jurídica denominada prelatura personal fue prevista por el Concilio Vaticano II. El decreto conciliar Presbyterorum ordinis (7-XII-1965), n. 10, estableció que para "la realización de tareas pastorales peculiares en favor de distintos grupos sociales en determinadas regiones o naciones, o incluso en todo el mundo", se podrían constituir en el futuro, entre otras instituciones, "peculiares diócesis o prelaturas personales".

¿Qué características tienen las prelaturas personales?

El Concilio se proponía perfilar una nueva figura jurídica que, caracterizada por su flexibilidad, pudiera contribuir a la efectiva difusión del mensaje y del vivir cristianos: la organización de la Iglesia respondía así a las exigencias de su misión, que se inserta en la historia de los hombres.

Las prelaturas personales -auspiciadas por el Concilio Vaticano II, como se ha dicho- son entidades al frente de las cuales hay un Pastor (un prelado, que puede ser obispo, que es nombrado por el Papa y que gobierna la prelatura con potestad de régimen o jurisdicción); junto al prelado hay un presbiterio, compuesto de sacerdotes seculares, y los fieles laicos, hombres y mujeres.

Las prelaturas personales son, por tanto, instituciones pertenecientes a la estructura jerárquica de la Iglesia, es decir, son uno de los modos de auto-organización que la Iglesia se da en orden a la consecución de los fines que Cristo le asignó, con la característica de que sus fieles continúan perteneciendo también a las Iglesias locales o diócesis donde tienen su domicilio.


Erección del Opus Dei en Prelatura Personal

El Opus Dei fue erigido por Juan Pablo II en prelatura personal de ámbito internacional, mediante la constitución apostólica Ut sit del 28 de noviembre de 1982. Por los rasgos señalados, las prelaturas personales se diferencian de los movimientos y asociaciones de fieles, así como de los institutos religiosos y de vida consagrada. El Derecho Canónico prevé que cada una de las prelaturas personales se regule por el derecho general de la Iglesia y por sus propios estatutos.

La Prelatura del Opus Dei

Antes de ser erigido en Prelatura, el Opus Dei era ya una unidad orgánica compuesta por laicos y sacerdotes que cooperan en una tarea pastoral y apostólica de ámbito internacional. Esa concreta tarea cristiana consiste en difundir el ideal de santidad en medio del mundo, en el trabajo profesional y en las circunstancias ordinarias de cada uno.

Pablo VI y los sucesivos Romanos Pontífices determinaron que se estudiara la posibilidad de dar al Opus Dei una configuración jurídica adecuada a su naturaleza, configuración que, a la luz de los documentos conciliares, había de ser la de prelatura personal.

En 1969 comenzaron los trabajos para realizar esa adecuación, con intervención tanto de la Santa Sede como del Opus Dei. Estos trabajos concluyeron en 1981. A continuación, la Santa Sede remitió un informe a los más de dos mil obispos de las diócesis donde estaba presente el Opus Dei, para que hiciesen llegar sus observaciones.

Cumplido este paso, el Opus Dei fue erigido por Juan Pablo II en prelatura personal de ámbito internacional, mediante la constitución apostólica Ut sit del 28 de noviembre de 1982, que fue ejecutada el 19 de marzo de 1983. Con este documento el Romano Pontífice promulgó los Estatutos, que son la ley particular pontificia de la prelatura del Opus Dei.Estos Estatutos son los preparados por el fundador años atrás, con los cambios imprescindibles para adaptarlos a la nueva legislación.

A la Prelatura del Opus Dei pertenecen sacerdotes y laicos, hombres y mujeres de las más variadas procedencias geográficas y culturales.

Relación del Opus Dei con las diócesis

La prelatura del Opus Dei es una estructura jurisdiccional perteneciente a la organización
pastoral y jerárquica de la Iglesia. Tiene, al igual que las diócesis, las prelaturas territoriales, los vicariatos, los ordinariatos militares, etc., su propia autonomía y jurisdicción ordinaria para la realización de su misión al servicio de toda la Iglesia.

Por eso depende inmediata y directamente del Romano Pontífice, a través de la Congregación para los Obispos.


El Prelado del Opus Dei

El Prelado del Opus Dei, actualmente es el Obispo Mons. Javier Echevarría.
La potestad del prelado se extiende a cuanto se refiere a la peculiar misión de la Prelatura:

a) Los fieles laicos del Opus Dei siguen siendo fieles de las diócesis en que residen y, por tanto, siguen sometidos a la potestad del obispo diocesano del mismo modo y en las mismas cuestiones que los demás bautizados. Están sometidos a la potestad del prelado en todo lo relativo al cumplimiento de los peculiares compromisos -ascéticos, formativos y apostólicosasumidos en la declaración formal de incorporación a la Prelatura. Estos compromisos, por su materia, no interfieren con la potestad del obispo diocesano.

b) Los diáconos y presbíteros incardinados en la Prelatura pertenecen al clero secular y están plenamente bajo la potestad del prelado. A la vez, deben fomentar relaciones de fraternidad con los miembros del presbiterio diocesano y observar cuidadosamente la disciplina general del clero. Gozan de voz activa y pasiva para la constitución del consejo presbiteral de la diócesis.

Asimismo los obispos diocesanos, con la previa venia del prelado o, en su caso, de su vicario, pueden encomendar a los sacerdotes del presbiterio de la prelatura encargos u oficios eclesiásticos (párrocos, jueces, etc.) de los que sólo darán cuenta al obispo diocesano y que desempeñarán siguiendo sus directrices.


¿Qué tareas llevan a cabo los fieles del Opus Dei?

La labor que los fieles del Opus Dei llevan a cabo no se limita a un campo específico, como la educación, la atención a enfermos o la ayuda a discapacitados, porque cada uno procura acercar a Dios a las personas con quienes convive, realizando una profunda siembra de paz y de alegría en el ambiente en que se encuentra. La prelatura se propone recordar que todos los cristianos han de cooperar para solucionar cristianamente los problemas de la sociedad y deben dar testimonio constante de su fe en el ambiente en el que viven.

Coordinación entre la prelatura del Opus Dei y las diócesis

Los Estatutos del Opus Dei (título IV, capítulo V) establecen los criterios para las relaciones de armónica coordinación entre la Prelatura y las diócesis en cuyo ámbito territorial la Prelatura lleva a cabo su misión específica. Algunas características de esta relación son las siguientes:

a) No se inicia la labor del Opus Dei ni se erige un centro de la Prelatura sin el consentimiento previo del obispo diocesano.

b) Para erigir iglesias de la Prelatura, o cuando se encomiendan a ésta iglesias ya existentes en las diócesis -y, en su caso, parroquias-, se estipula un convenio entre el obispo diocesano y el prelado o el vicario regional correspondiente; en estas iglesias se observan las disposiciones generales de la diócesis respecto a las iglesias llevadas por el clero secular.

c) Las autoridades regionales de la Prelatura informan regularmente y mantienen relaciones habituales con los obispos de las diócesis donde la Prelatura realiza su tarea pastoral y apostólica; y también con los obispos que ejercen cargos directivos en las Conferencias Episcopales y con sus respectivos organismos.]]>
<![CDATA[19.5.1966]]> Predica: “La vida de oración ha de fundamentarse además en algunos ratos diarios, dedicados exclusivamente al trato con Dios; momentos de coloquio sin ruido de [...]]]> <![CDATA[AUDIO]]> Meditar sobre "La ascensión del Señor"]]> <![CDATA[Un médico, un sacerdote]]> Un médico pregunta a san Josemaría cómo evitar la rutina en el trabajo. La respuesta: tener “alma sacerdotal”, buscar que sus pacientes se acerquen a Dios. ]]> <![CDATA[Benedicto XVI reflexionó sobre la oración en San Pablo]]> Durante su audiencia del miércoles, Benedicto XVI habló del apóstol San Pablo como un verdadero maestro de la oración. También explicó cómo el Espíritu Santo ayuda a las personas a superar sus debilidades. ]]> <![CDATA[De tú a tú con Dios]]> San Josemaría decía que el Señor quiere el trato directo: quiere que le hablemos de nuestras cosas. ¿Cómo? Como se tratan dos personas que se quieren.]]> <![CDATA[¿Qué es el Santo Rosario?]]> “El Rosario, hijo mío, es una oración muy grata a María Santísima, a Nuestra Señora”. Son palabras de san Josemaría Escrivá a un joven que le preguntó qué significa el Rosario.]]> <![CDATA[¿Perfectos? Aún no los conozco]]> Ser santo es perfecto, ¿en qué? Ronan, un joven de Belfast, comenta qué ha descubierto como proyecto de vida.]]>