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Testimonios

Un anticipo del cielo

Waldemar Sommer, crítico de arte

Chile, 27 de mayo de 2011

Etiquetas: Belleza, Cielo, Es Cristo que Pasa
Cada vez que tengo que escribir o cada exposición que veo me parece una aventura fascinante. El placer estético que produce, la emoción que produce, me parece que es un anticipo de lo que uno va a sentir en el cielo; muy pequeño, desde luego, y muy pobre en comparación a lo que vendrá. Detrás de la experiencia artística está Dios, pero por cierto.

La clave para vivir el cristianismo en serio
Para mí San Josemaría ha sido fundamental no sólo en mi profesión sino que también en mi vida porque me ha dado la clave de cómo vivir el cristianismo en serio, en profundidad.
Pocos escritores he conocido que se expresen tan bien a través de la palabra.

¿Y esto de dónde salió?
Esa maravilla que se llama ‘Es Cristo que pasa’. Eso lo he leído no sé cuántas veces, lo vuelvo a leer, y algo muy increíble: De repente, cuando estoy con alguna otra gente, y se hace lectura espiritual, lee otro y yo siempre pregunto al final, ¿y esto de dónde salió?, resulta que ‘Es Cristo que pasa’.

San Josemaría en Chile
La labor apostólica en Chile con su venida pegó un salto pero un triple salto mortal. Cómo exaltaba los auténticos valores humanos, cómo daba a su auditorio la posibilidad de poder desarrollarlo en su vida práctica, en su vida individual. Subió, subió, subió enormemente, la gente se despertó y esas cosas que habíamos leído, sus ideas, a través de los libros, lo vimos confirmado hecho carne y hueso.

A mí me tocó conocerlo personalmente en años remotos, para mí remotos, en 1967 y fue un impacto de una energía interior realmente potente, donde se veía la mano de Dios.

La mayor emoción estética de mi vida
Durante su canonización, el espectáculo en la plaza San Pedro me ha provocado la mayor emoción estética de toda mi vida. Esa masa humana, ordenada, en el espacio de maravilla de Bernini y con estos paraguas que ponían la nota contemporánea. Verdaderamente emociona hasta las lágrimas.