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"Ocultarse y desaparecer", fundamento bíblico
José María Casciaro

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El sillar oculto en los cimientos
En la edición de Camino de 1939 San Josemaría Escrivá de Balaguer dejó escrito: «No quieras ser como aquella veleta dorada del gran edificio: por mucho que brille y por alta que esté, no importa para la solidez de la obra. —Ojalá seas como un viejo sillar oculto en los cimientos, bajo tierra, donde nadie te vea: por ti no se derrumbará la casa».
Con frecuencia tenía que predicar en público, y esta circunstancia le producía tensión de espíritu, una especie de lucha interior, que se ve reflejada en un punto de Camino: «De acuerdo: mejor labor haces con esa conversación familiar o con aquella confidencia aislada que perorando —¡espectáculo, espectáculo!— en sitio público ante millares de personas. —Sin embargo, cuando hay que perorar, perora».
Como un sillar en la base del edificio, inadvertido y firme, debería ser su papel, ya que «la Obra» no era «suya», sino de Dios. De ahí adoptó muy pronto el lema «ocultarme y desaparecer», propósito que penetró en su alma y se intensificó con fuerza y continuidad.
Huir del espectáculo
La actitud de «ocultarse y desaparecer» llegó a ser como connatural en San Josemaría. La siguió toda su vida y, obviamente, puesto que con frecuencia tenía que predicar en público, esta circunstancia le producía tensión de espíritu, una especie de lucha interior, que se ve reflejada en un punto de Camino: «De acuerdo: mejor labor haces con esa conversación familiar o con aquella confidencia aislada que perorando —¡espectáculo, espectáculo!— en sitio público ante millares de personas. —Sin embargo, cuando hay que perorar, perora». En primer lugar, son reflexiones que se hace a sí mismo y las pone por escrito por si son útiles a otros. Pero para San Josemaría sigue siendo mejor «ocultarse y desaparecer»: «El mundo admira solamente el sacrificio con espectáculo, porque ignora el valor del sacrificio escondido y silencioso». E insiste en el valor del sacrificio oculto al contemplar algunos misterios más importantes de la historia de la Revelación y de la Redención divina de la humanidad: «¿Veis con qué sencillez? —“Ecce ancilla!...” —Y el Verbo se hizo carne. —Así obraron los santos: sin espectáculo. Si lo hubo, fue a pesar de ellos»
La fundamentación bíblica del "ocultarme y desaparecer"
El fundamento bíblico de este lema lo vio San Josemaría principalmente en la contemplación de la Vida de Jesús, especialmente en sus años de «vida oculta» en Nazaret. Para convencernos de ello bastaría leer entera su homilía El triunfo de Cristo en la humildad. Pero las referencias, hondamente meditadas, a la humildad de Cristo en su vida oculta son casi innumerables en la predicación y en los escritos de San Josemaría, de modo que se requeriría un grueso volumen para hacer un ligera recensión de ellas. Bástenos referirnos de modo global a algunos pocos escritos publicados, como la meditación sobre las tentaciones de Cristo en el desierto, en la homilía La conversión de los hijos de Dios; los comienzos de las homilías sobre la Epifanía del Señor, y sobre El Corazón de Cristo, paz de los cristianos.
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