Desde Roma
Mensaje de Navidad, 2009
Benedicto XVI
Queridos hermanos y hermanas de Roma y del mundo entero,
y a todos vosotros, hombres y mujeres a quien Dios ama
La luz de la primera Navidad fue un fuego encendido en la noche. Todo sucede con sencillez y en lo escondido, según el estilo con el que Dios actúa en la historia. La Verdad, como el Amor, que ella contiene, se enciende donde la luz es acogida, difundiéndose en círculos concéntricos, casi por contacto, en los corazones y en las mentes de quienes, abriéndose libremente a su resplandor, se convierten a su vez en fuentes de luz.
La Iglesia, como la Virgen María, ofrece al mundo a Jesús, que ha venido para liberar al hombre de la esclavitud del pecado. Como María, la Iglesia no tiene miedo, porque aquel Niño es su fuerza. Lo ofrece a cuantos lo buscan con corazón sincero, a los humildes de la tierra y a los afligidos, a las víctimas de la violencia, a todos los que desean ardientemente el bien de la paz.
Mensaje “urbi et orbi” del Papa en La Navidad, 2009
Para saber más:
Sobre la Revelación de Dios a los hombres
Cómo Dios se hace hombre
y a todos vosotros, hombres y mujeres a quien Dios ama

La Iglesia, como la Virgen María, ofrece al mundo a Jesús, que ha venido para liberar al hombre de la esclavitud del pecado. Como María, la Iglesia no tiene miedo, porque aquel Niño es su fuerza. Lo ofrece a cuantos lo buscan con corazón sincero, a los humildes de la tierra y a los afligidos, a las víctimas de la violencia, a todos los que desean ardientemente el bien de la paz.
Mensaje “urbi et orbi” del Papa en La Navidad, 2009
Para saber más:
Sobre la Revelación de Dios a los hombres
Cómo Dios se hace hombre
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